No Intente ser un Súper Papá. Solo Sé un Padre 

Este domingo se celebra el Día del Padre y Alan-Michael Graves estará haciendo algo que ama, yendo de campamento y senderismo con sus hijos.

Van a asar malvaviscos, compartir historias y risas, y más que todo unirse como padre e hijos.

Esto un contraste con su crianza. Al crecer, Graves no tenía un “padre consistente”.

Y por esto dice que nunca aprendió a ser padre.

“He estado criando de los hijos como creo que debería estar haciendo”, dice el padre de tres, uno de 25, otro de 21 y uno más de 3 años de edad.

Ser un nuevo padre después de tantos años sin tener que cambiar pañales es como empezar de nuevo. Así que Graves sigue aprendiendo a ser papá.

Nadie nace sabiendo cómo ser un padre, pero mientras las mamás y sus hijos tienen un vínculo instantáneo e indeleble que dura toda la vida, no siempre es el caso de los padres.

La sociedad, la economía, las relaciones, los roles tradicionales de género y un surtido de otros factores no siempre pueden crear grandes papás.

Project Fatherhood

Ahí es donde entra Project Fatherhood. El programa forma parte del Children's Institute y fue creado en 1996 para reactivar a los padres de bajos ingresos, particularmente en entornos urbanos, en el cuidado y crianza de sus hijos. 

“Estamos equipando a los padres con las herramientas que no podríamos tener”, dice Graves, director del programa.

“Todos estamos tratando de ser superpadres y no sabemos lo que parece porque nunca lo vimos. O ellos (nuestros papás) no estaban alrededor o estaban siempre trabajando”, agrega.

La solución de Project Fatherhood ante esto, entre otras cosas, son los grupos de apoyo semanal para papás donde los padres de todas las clases sociales, incluyendo los de la población inmigrante asisten, comparten y aprenden uno del otro.

Aquí en el Valle de San Fernando, dos organizaciones – Strength United en Northridge y Pennylane Centers en North Hills – ofrecen este tipo de reuniones. 

Las mujeres tienden a tener una manera más fácil de encontrar ayuda entre sí, pero ese no es siempre el caso para los padres.

“Normalmente no tenemos una forma de desahogarnos, un espacio seguro donde puedan hablar de sentimientos, cómo lidiar con las niñas que empiezan a tener relaciones sexuales o cómo entrenar a un niño para que vaya al baño”, dijo Graves.

Luego están los retos modernos como las redes sociales y los cambios continuos en términos de identificación de género y sexo.

“Es simplemente diferente”, dice Graves. “Hace veinte años nadie hablaba de la fluidez de género. Nadie sabía lo que era, pero ahora tienes que abordarlo”.

“Los niños llegan a casa con preguntas que (los padres) nunca tuvieron que responder antes y tienen que tener esas conversaciones”, agrega.

Estos grupos ofrecen ese espacio para hablar, sin prejuicios o juzgamientos.

Un asiento en la mesa

En esos grupos, los padres también aprenden a pedir o recobrar espacio en la mesa porque la sociedad en su conjunto tiende a “minimizar la implicación de los padres”, señala Graves.

Por ejemplo menciona su reciente visita al médico con su hijo de tres años.

Al final de la consulta, el médico dijo que el niño tenía una infección en el oído y le pidió el número de teléfono de su esposa para decirle cómo administrar el medicamento que estaba recomendando.

“Le dije que podía echar un par de gotas en el oído de mi hijo”, recordó Graves. “No culpo a este tipo de mediana edad por pensar de esa manera, todos hemos sido programados para hacerlo. 

Es lo mismo con los profesores y otros. A la gente no se le enseña a lidiar con los padres”, agrega.

Por ejemplo, un maestro a menudo llama a una mamá si un niño está teniendo un problema en la escuela, pero no al papá. 

Pero los padres son increíblemente importantes en la vida de un niño, no sólo como modelos a seguir o simplemente enseñándoles cómo tirar y atrapar una pelota de béisbol.

Estudio tras estudio muestra que cuanto más padres están involucrados, es menos probable que un niño se involucre en comportamientos criminales, que tenga relaciones sexuales a edad más temprana y que abandone la escuela. 

Y estar involucrado no significa necesariamente “vivir en la casa”, enfatiza Graves.

“Puedes pasar (con ellos) dos o tres días a la semana o el fin de semana”, dice, pero tienes que hacer que el tiempo cuente. 

Y no piense que la paternidad termina cuando el niño va a la Universidad o está fuera de la casa.

Es un proceso de toda la vida, enfatiza Graves, uno que él sigue navegando.

Pero una cosa que ha aprendido es que no hay superpadres. Se trata de aprender que “está bien para mí abrazar y besar a mis hijos, que no tengo que enfatizar toda esta masculinidad, que puedo hablar con ellos, es acerca de mí compartir tiempo con ellos”.

¿Suena como un Superpapá, ¿no?

Para obtener información acerca de la Project Fatherhood, visite www.lafatherhoodnetwork.org. Para obtener información sobre el Eentro Pennylane, visite www.pennylane.org. Para obtener información sobre la Strength United, visite https://CSUN.edu/Eisner-Education/Strength-United

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