Una Quinceañera Sobria 

F. Castro / El Sol

Mireyari Pacheco (al centro) en su Quinceañera en San Fernando. 

Hubo el vestido tradicional, la música, la comida (mediterránea), y el baile - primero con el padre y luego con el chambelán -, y hubo obviamente un brindis, todo lo que ocurre en una Quinceañera (la celebración del 15 cumpleaños de una niña), excepto que se brindó simplemente con sidra de manzana.

Nada de champán, ni cervezas, “coolers” o bebidas alcohólicas de cualquier tipo. Esta fue una Quinceañera “seca” pagada para el deleite de una jovencita local por la organización sin fines de lucro de tratamiento de drogas y alcohol Phoenix House, con la condición de que no habría alcohol de ningún tipo. Esta fue la primera vez Phonex House estaba haciendo esto y esperan poder repetirlo.

"Queríamos tener un evento culturalmente aceptable y al mismo tiempo luchar contra el consumo de alcohol para menores", dijo Maribel Briseño, Coordinadora de Prevención para la organización con sede en Lake View Terrace. "Queríamos enviar el mensaje de que se puede pasar un buen momento sin tener alcohol".

"En la prevención tienes que pensar en cosas singulares", dijo Briseño, "tienes que cambiar eso (que es) normal".

Y desafortunadamente, el alcohol es algo "normal" en cualquier Quinceañera, una fiesta destinada a representar la transición de una niña a una mujer joven. A menudo, la muchacha que tiene una fiesta asegura "padrinos" que pagan por cada aspecto de la celebración: la comida, el local, y las bebidas, que inevitablemente incluyen cerveza y otras bebidas embriagantes.

El evento también se alineó con la campaña (Parents who host lose the most) "los padres que organizan la fiesta son los que más pierden", un esfuerzo para informar a los padres que si acogen una fiesta donde hay menores de edad bebiendo alcohol, pueden enfrentar multas fuertes e incluso tiempo en la cárcel, en caso de que ocurra una tragedia.

"Debido a que este es un tiempo de celebración (de Quinceañeras), este es el momento perfecto para hacerlo", agregó Briseño.

Phoenix House ofrece más de 120 programas en diez estados, sirviendo a 18,000 adultos y adolescentes cada año.

Llegar a la fiesta celebrada el pasado sábado 1 de Junio en el Parque San Fernando, donde recibieron a 100 invitados les llevó alrededor de un año de planificación, junto con un Consejo Asesor de Prevención Comunitaria compuesto por diferentes organizaciones sin fines de lucro del Valle de San Fernando. Había comida mediterránea en la celebración marcada por un tema azul claro y blanco a la menor manera de la "Cenicienta". Algunas empresas locales donaron artículos para la fiesta, otros dieron descuentos. Aun así, la cuenta del evento llegó a alrededor de $10.000, dijo Briseño.

Proceso de selección

Mientras planeaban el festejo también seleccionaban a la chica afortunada que conseguiría la fiesta gratuita. Lo anunciaron en diferentes escuelas y empezaron a recibir las aplicaciones.

La ganadora fue Mireyari Pacheco, una estudiante del grado 10 en Vaughn International Studies Academy (VISA) en San Fernando, que había soñado con una Quinceañera, pero sabía que sus padres no podían pagarla.

"Estoy emocionada y nervioso por el baile", dijo Mireyari antes de entrar en la pista para el tradicional vals con su padre, Eleazar Pacheco, y después pasar a bailar con su chambelan, Luis mercado.

Ella admitió que su abuelo, quien falleció recientemente, tenía un problema con la bebida, y ella está constantemente ayudando en la comunidad, factores que la ayudaron a ser seleccionada.

 Y ella está convencida de que el alcohol no es necesario para pasarla bien.

"Solo queremos pasar un rato divertido con amigos y familiares", dijo Mireyari, quien realmente pensó que su fiesta "no iba a suceder" debido a las escasos recursos de la familia.

Cuando le dijeron que había sido seleccionada después de un par de entrevistas y presentar su solicitud, "me sorprendió. Cuando me dijeron no lo podía creer".

Pero al igual que en la historia de la Cenicienta (el tema de la fiesta), Phoenix House actuó como un hada madrina que salvó su día.

"Me siento como en un sueño", dijo Mireya Pacheco, su madre. "Me siento bendecida".

Añadió que ninguno de sus invitados se quejó de la falta de alcohol. "Creo que incluso pensaron que era una buena idea", agregó.

Su padre expresó la misma gratitud. "Simplemente planeábamos llevarla al centro comercial para comprarle algo", dijo de lo que habían planeado para el gran día antes de que Mireyari recibiera la gran noticia.

"Dios nos bendijo con estas personas que lo hicieron todo", señaló.

Y también coincidió que el alcohol no es una necesidad en un festejo.

"Es mejor si no hay alcohol porque tienes problemas, podría haber peleas, accidentes cuando abandonan la fiesta, ocurren tragedias", dijo Eleazar.

Y es seguro decir que después de la fiesta del pasado sábado, todos los invitados se fueron a casa seguros y sobrios. Pero igual, todos lo pasaron bien.

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